La aromaterapia es una técnica basada en las propiedades naturales de los aceites naturales que pueden inhalarse, frotarse, usarse para masajes o en forma de compresas. 

Estos aceites—que constituyen el 100 % de la esencia— se extraen de distintas plantas e incluyen determinadas funciones corporales y mecanismos «desencadenantes». Los científicos han demostrado que diferentes tipos de aromaterapia estimulan los receptores olfativos, mediante la absorción al torrente sanguíneo. Aproximadamente el 15 por ciento del aire que inhalamos se dirige al techo de la nariz, donde los receptores olfatorios transportan los olores directamente a una parte del cerebro llamada sistema límbicoComo resultado, el cuerpo se calma, se relaja o, por el contrario, en lugar de letargo, puedes sentir alegría y excitación instantáneas. 

Esto no es nuevo: desde tiempos inmemoriales, la gente de todo el mundo ha utilizado aceites naturales, incorporándolos a las comidas y bebidas, tomando baños con aceites aromáticos para combatir el envejecimiento y tratando diferentes dolencias con aceites. 

Hace 6000 años, los egipcios descubrieron las propiedades curativas de los aceites aromáticos. 

Para el cuerpo y la mente 

En la actualidad la aromaterapia es una medicina complementaria ampliamente practicada, que utiliza aceites esenciales de plantas aromáticas, flores, hojas, semillas, cortezas y frutas para ayudar a curar. Los aceites esenciales se extraen normalmente mediante un proceso de destilación al vapor y suelen usarse: 

  • Holísticamente, donde los aceites se usan (frecuentemente con masaje) para tratar trastornos emocionales y físicos. 
  • Clínicamente, usados en combinación con los tratamientos de la medicina oficial. 
  • Estéticamente, donde quizá esté su uso más extendido, en el que los aceites se utilizan en quemadores o difusores en casa o se añaden a los baños. 

Los aceites de diferentes plantas y sus combinaciones tienen las más diversas cualidades, además de un efecto distinto sobre el cuerpo humano: calmante, regenerante, estimulante, antibacteriano, etc.  

En primer lugar, te conviene investigar con detalle todo lo que los aromas pueden lograr para saber exactamente cuál debes usar en cada caso. 

Aceites esenciales populares que influyen sobre el estado de ánimo: 

  • Relajantes: lavanda (también antiséptico), manzanilla, jazmín, incienso y mirra (ambos pueden irritar si se aplican en la piel o se usan en el baño), nerolí, naranja, mandarina, ylang-ylang (la inhalación excesiva puede causar dolores de cabeza)sándalo, rosa, mejorana, cedro, bergamota, pachulí, vainilla. 
  • Revitalizantes: limón (puede irritar la piel, especialmente cuando se expone al sol), semilla de pomelo, canela, enebro (también tiene propiedades antisépticas), vainilla, geranio, romero. 
  • Estimulantes: menta y eucalipto (ambos actúan como descongestionantes al inhalarse, pero pueden irritar la piel, así que tengan cuidado), romero, albahaca, salvia, incienso, jengibre, pomelo, jazmín. 
  • Mejoran la inmunidad: árbol del té, limón, jazmín, lavanda 

 Se recomienda usar los aceites de a uno, porque algunos de ellos, si bien es poco frecuente, pueden causar una reacción alérgica. Por lo tanto, antes de usarlos, asegúrate de comprobar la reacción del cuerpo al aceite esencial. Prueba la tolerancia individual: colócate aceite diluido en agua sobre la piel y espera 12 horas. 

Si eliges el aroma correcto y evitas las alergias, ¡el placer y el buen humor están garantizados! 

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