¡Esta idea puede ser un postre increíblemente refrescante después de hacer ejercicio!, y no puede ser más fácil de hacer. Lo mejor de todo es que tiene solo dos ingredientes: 

3 tazas de sandía cortada en cubos 

1 cucharadita de jugo de limón 

Primero, corta la sandía en trozos y congélalos durante toda la noche sobre una placa para horno cubierta con papel para horno. Al día siguiente, coloca los trozos congelados de sandía en una procesadora o licuadora, con un poco de jugo de limón.  

Procesa hasta que quede homogénea. Si los trozos están muy congelados, pon un poco de agua tibia. Si lo comes inmediatamente, sentirás una textura más suave; si lo colocas en un recipiente y lo congelas durante 3 a 4 horas, tendrás una mezcla más firme. 

No solo es un postre liviano, sino que también brinda algunos beneficios saludables. Las sandías tienen un 92 por ciento de agua, así que servirse este sorbete puede ayudarte a estar hidratado con el calor. 

 

¿¿Lo quieres más cremosito?? ¡Aquí te va otra receta! 

Para un postre helado cremoso y refrescante, haz un raspado mezclando trozos de cualquier fruta congelada con leche descremada. 

Ejemplo: 

2 tazas de manzana 

¼ de leche descremada 

 

¡¡Y sigue al pie de la letra las instrucciones de helado de sandía!! 

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