Prisas, falta de tiempo, tensión, plazos, estrés... ¿Te suenan estas palabras?

La mayoría de nosotros
solemos pasar un tercio de nuestro día a día en nuestro lugar de trabajo, y eso provoca que muchas veces uno no pueda estar todo lo relajado que querría. ¡Pero eso no tiene por qué ser así!

Hay veces en las que uno no puede esperar a llegar a casa para me
ditar, desconectar de todo el ruido del exterior, alejar el estrés y encontrar la paz interior.

La meditación puede cambiar tu vida y hacer de ella un lugar mucho mejor, pero también somos conscientes de que no siempre uno sabe cómo incorporar la meditación a sus otras rutinas diarias.

Haz una meditación a tu día a día sin que interfiera en tus tareas y mientras te aporta una dosis extra de concentración y relajación: meditar en tu lugar de trabajo.

Cómo meditar en el lugar de trabajo
Es un error pensar que para meditar uno necesita estar sólo en la cima de una montaña.

Meditamos para sentirnos mejor, para relajar nuestra mente, para reponer energías y, en definitiva, para gozar de mayor salud y aumentar nuestra calidad de vida.

Al meditar nos conectamos con nuestro yo interno, aprendemos a tomar conciencia de todo lo
que nos rodea, aprendemos a vivir más y mejor, nos volvemos más relajados y felices, aumenta la
salud y es un impulso para conquistar las metas.

Por eso, si todavía no lo has hecho, te recomendamos que empieces a meditar cuanto antes.

¡Es increíble cómo cambia tu vida con tan solo unos días!

Realmente, después de todos los beneficios que tiene la meditación, es un error que pasemos por alto todas sus opciones, como la de meditar en el lugar de trabajo.

Cuando tengas unos minutos de descanso para tomarte un té, café, jugo o vaso de agua hazlo lentamente, poco a poco, sin prisas, centrándote en ese momento y en nada más, saboreando cada sorbo como si solamente existiera esa taza...
Y haz lo mismo cuando escribas, cuando camines, cuando coloques las cosas en su sitio... La
cuestión es que centres toda tu atención en lo que estás haciendo a cada momento.

Parece muy obvio, pero... ¿Cuántas veces puedes decir que has centrado TODA tu atención en cada cosa que haces? Pruébalo y después cuéntanos.

3- Visualización relajante.
Cierra los ojos, relájate y toma algunas respiraciones profundas.
Después, piensa en algún paisaje relajante y visualízalo. Puede ser una cascada, un paisaje natural que recuerdes desde la infancia o el lugar de tus sueños.

La cuestión es que durante unos minutos te enfoques en ese paisaje y consigas alejar el estrés y los pensamientos abundantes por unos minutos para así retomar tus tareas en el trabajo con energías renovadas.
¿Qué te parecieron estas tres técnicas para meditar en el lugar de trabajo?

Si quieres más información sobre cómo usar la meditación para relajarte, para tener mayor paz y
bienestar, para que tu día a día sea mucho más productivo, para lograr todas tus metas y en
definitiva
para vivir mejor y aumentar tu calidad de vida, puedes investigar de lugares de
meditación cerca de tu casa, ¡¡igual puedes probar las meditaciones guiadas!!
Pero más allá de cuál sea tu elección, lo que sí te recomendamos es que pongas en práctica
alguna
técnica
,
la próxima vez que estés en tu lugar de trabajo.
¡Ah! Y para terminar, una recomendación: cuando estés trabajando procura tener siempre la
espalda recta, relajar la mandíbula y escuchar a tu cuerpo cuando necesite un descanso.
¡Que tu vida sea ca
da día mejor y mejor!

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