1. ESTIMULA LA FORMACIÓN DE OSAMENTA

Nuestros huesos tienen que afrontar todo el estrés causado por el aumento de peso que tienen que soportar mientras corremos. Si el entrenamiento se planifica correctamente para evitar toda esa carga, los huesos se adaptan y se vuelven más resistentes. Para ello, es crucial tener una buena técnica de running y respetar el tiempo de recuperación. Adaptarse al estrés ayuda a prevenir la osteoporosis a medida que envejeces.

 

2. FORTALECE LOS MÚSCULOS DEL CORAZÓN

Las exigencias físicas del running a las que sometes al cuerpo aumentan tu frecuencia cardíaca: el corazón tiene que latir más fuerte y más rápido para adaptarse a la intensidad del ejercicio.

¿La buena noticia? Un corazón fuerte mejora la circulación sanguínea y reduce el riesgo de presión arterial alta.

3. POTENCIA LA ENERGÍA Y EL METABOLISMO

Lo más normal es que después de correr sientas más energía y más alerta que antes de realizar el ejercicio. Sin embargo, los grandes beneficios son los que tienen efecto a largo plazo. Correr mejora la circulación y la capacidad pulmonar, ¡por lo que te sentirás más en forma incluso en las actividades del día a día!

La quema de grasa depende de muchos factores, así que no todos obtenemos los mismos resultados. No obstante, lo cierto es que correr puede ser una buena opción para estimular la quema de grasa. Las sesiones de running, tanto las de alta intensidad como las de baja intensidad, aportan varios beneficios para derretir esos kilos de más.

 

4. REDUCE LOS NIVELES DE COLESTEROL

El colesterol de nuestro cuerpo se divide en dos tipos: el “bueno” (HDL) y el “malo” (LDL).

Algunos estudios demuestran que las actividades de running de intensidad moderada aumentan el colesterol “bueno”, lo que significa que se reduce el riesgo de ataque cardíaco, arteriopatía coronaria y embolias.

Para reducir el nivel de colesterol “malo” es necesario realizar ejercicios de alta intensidad.

5. REDUCE LOS NIVELES DE AZÚCAR EN SANGRE

Los músculos necesitan mucha energía durante las sesiones de running: para responder a tal demanda, el cuerpo utiliza la glucosa (el azúcar) de la sangre como combustible. Así que como resultado, correr reduce los niveles de azúcar en la sangre.

Además, varios estudios señalan que este deporte puede aumentar la sensibilidad a la insulina y prevenir la diabetes, ya que un metabolismo más sensible a la insulina es más eficiente a la hora de mantener los niveles de azúcar dentro de un límite saludable.

Así que, ¿a qué esperas? ¡Átate las zapatillas y vamos allá!

 

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